Santiago de Compostela presume de restauración

Tres de los profetas que aparecen en el Pórtico de la Gloria.

Si durante este verano realizas el camino de Santiago vas a obtener una recompensa extra a tu llegada a la ciudad del Apóstol: el disfrute de una catedral, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985, casi totalmente renovada. Durante este año se han llevado a cabo trabajos de rehabilitación del conjunto escultórico de la fachada barroca de la plaza del Obradoiro, pero sin duda el plato estrella es la restauración del Pórtico de la Gloria, que se presentó el pasado 28 de junio. Los trabajos de restauración en otras zonas del templo continuarán hasta el inicio de 2021, próximo Año Xacobeo.

El Pórtico de la Gloria

Pantocrator rodeado de diversas imágenes celestiales en el Pórtico de la Gloria.

Pantocrator rodeado de diversas imágenes celestiales. / Foto: El País.

Se trata de una de las obras culmen del románico europeo, realizada por el Maestro Mateo y sus colaboradores allá por la segunda mitad del siglo XII. Los constantes desprendimientos de material y los daños causados por complejos mecanismos físico-químicos de degradación de materiales habían provocado que se encontrara en una situación crítica. Además, los productos que se habían aplicado en intervenciones anteriores no habían mejorado la situación, sino todo lo contrario. De hecho, el material fotográfico existente demostraba que el daño se había acelerado en los últimos quince años, por lo que urgía una intervención inmediata.

Así, en 2009, y promovido por la Fundación Catedral y la Fundación Barrié –que ha aportado los 6,2 millones de euros de presupuesto-, en colaboración con la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia y el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), se inició el proceso de restauración con una serie de estudios y diagnósticos, mientras que en 2015 se completó el montaje del andamio que permitiría acceder a todos los relieves del nártex. Desde su inicio, el proyecto se ha centrado en la investigación, por lo que han participado expertos nacionales e internacionales de diversas disciplinas. En los trabajos se han empleado distintos productos y novedosas tecnologías para la conservación de las policromías, granitos, mármoles y morteros. Asímismo, se ha aprovechado para testar una amplia gama de productos de limpieza, fijación y conservación, a los que se ha sometido a ciclos de envejecimiento en cámaras de ensayo en condiciones similares a las que tiene el Pórtico.

Entre los resultados obtenidos, destaca el descubrimiento de tres policromías diferentes. La primera, la decoración medieval, es visible en el ángel que porta la columna o en los que portan la cruz, en los que se puede apreciar el azul lapislázuli gracias a la microscopía estereoscópica, contrastada en los laboratorios del IPCE con análisis estratigráficos, cromatografía de gases, espectroscopía infrarroja, espectroscopía Raman, difracción y fluorescencia de rayos x, entre otras técnicas. La segunda, está fechada en el siglo XVI, cuando se realizaron importantes obras en el templo, entre ellas las primeras modificaciones de la portada exterior. Y la tercera, realizada en el siglo XVII, que es la que resultaba más visible. Entre otros materiales, los artistas utilizaron a lo largo de la historia de la catedral láminas de oro puro, encarnaciones de albayalde, carbonato cálcico y bermellón, laca roja de cochinilla, verde de cobre, o pigmentos blancos procedentes del plomo.

Restauradora analizando una de las figuras del Pórtico de la Gloria.

Un correcto andamiaje permitió el análisis de las figuras a pie de obra. / Foto: La Voz de Galicia.

Esta restauración ha seguido criterios de conservación muy conservadores, poniendo en práctica los protocolos de organizaciones internacionales como ICOMOS, ICCROM o ICOM, que velan por la excelencia y las buenas prácticas en las intervenciones. Se han mantenido todos los restos de color encontrados, y solo se han eliminado depósitos nocivos acumulados sobre el conjunto, como suciedad, sales, restos biológicos, morteros de cemento o productos consolidantes acrílicos no compatibles con la superficie. No ha sido necesario reconstruir las faltas de policromía dada la unidad estética lograda, por lo que se ha puesto más énfasis en el sellado de fisuras y juntas integradas cromáticamente con el soporte pétreo. También se han utilizado las últimas tecnologías en el proceso de documentación, para lo que se han empleado fotogrametrías de alta resolución, escaneado 3D así como bases de datos para facilitar la gestión de la ingente cantidad de imágenes y textos acumulados durante todo el proceso.

Todas y cada una de estas labores han contribuido a estabilizar el Pórtico y proteger sus colores de una pérdida definitiva que parecía inminente, con el fin de que el resultado pueda ser disfrutado por generaciones venideras.

Fachada Barroca del Obradoiro

Imagen de uno de los conjuntos escultóricos de la fachada del Obradoiro.

Imagen de uno de los conjuntos escultóricos de la fachada del Obradoiro. / Foto: Catedral de Santiago.

Por otro lado, la restauración de la peineta de la fachada del Obradoiro, y la retirada de los andamios que la cubrían desde 2013, han permitido observar los resultados de la recuperación de su parte escultórica. Ya han terminado los trabajos realizados en la figura del Apóstol Santiago, los reyes postrados a sus pies, sus discípulos Teodoro y Atanasio y los ángeles que enmarcan el conjunto. También se está realizando la restauración de las imágenes de Santa Susana, San Juan Evangelista, Santiago el Menor, Santa Bárbara, situadas en la parte inferior, sobre la balaustrada de los estribos. La recuperación integral de todas estas esculturas está combatiendo el desgaste y los efectos de la acción de la lluvia, recuperando elementos deteriorados y devolviendo al conjunto su esplendor inicial.

La fachada barroca de la catedral de Santiago de Compostela es una obra apoteósica, de gran verticalidad, una especie de arco triunfal de la exaltación jacobea. Se construyó en el siglo XVIII por obra de Fernando de Casas Novoa. El conjunto de esculturas data exactamente en 1746, cuando fueron instaladas por los escultores Gregorio Fernández y Antonio Vaamonde. Ellos fueron los responsables de las imágenes de Zebedeo y María Salomé, situadas en la base de las torres de la fachada. El mismo año el escultor Francisco Fernández Montero talló las figuras de los ángeles que adornan los laterales del baldaquino bajo el que se encuentra el Apóstol Santiago.